Almacenamientos en la nube

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Documentos, fotos, vídeos, correos... tanto empresas como particulares tendemos a guardar todos nuestros archivos digitales... Para solucionar los problemas de espacio, cada vez están más extendidos los almacenamiento en la nube. En este blog repasamos los más comunes.

La nube nos permiten guardan todo de forma sencilla, sin tener que utilizar USBs, discos duros o acabar con el espacio de nuestros ordenadores. Este tipo de almacenamiento nace en 1960 como una forma de alojar los datos en espacios virtuales. En la actualidad, cada vez son más las empresas y usuarios particulares que utilizan la nube para guardar sus documentos.

Estos espacios se gestionan mediante centros de procesamiento de datos propiedad de las compañías de alojamiento. Los clientes tienen la opción de contratar sus servicios de compra o alquiler de determinadas capacidades de almacenamiento, según sus necesidades. Una vez contratado, cada uno administra sus datos y archivos.

Existen varios tipos de almacenamiento. Entre los más comunes, se encuentra la nube pública, que permite que recursos como el almacenamiento externo y determinadas aplicaciones se encuentren a disposición del público general a través de Internet. El acceso y la configuración a este servicio resulta muy sencillo. La infraestructura informática es compartida entre diferentes usuarios o empresas.

La nube privada, por su parte, ofrece las mismas ventajas que la pública en cuanto al aspecto de “autoservicio” y la posibilidad de cambiar recursos informáticos “a la carta”. Sin embargo, la diferencia principal reside en que la nube privada ofrece servicio a una sola entidad. Esto la hace óptima para empresas con necesidades informáticas específicas y que requieren un control más directo sobre su entorno. Son las más adecuadas para compañías que necesitan un nivel alto de seguridad informática, puesto que ofrecen servicio a un número limitado de usuarios. Las entidades que incorporen nubes privadas deberán contar con personas que se responsabilicen de la administración de la misma y tendrán que asumir gastos adicionales derivados de la gestión de la misma.

También existen las nubes híbridas, que presenta una mezcla de nube privada y nube pública. Esto proporciona a los negocios una mayor flexibilidad y una mayor variedad de opciones de despliegue de datos. Así, las compañías pueden utilizar una nube para determinadas acciones y la otra para otras, según las necesidades. Es posible además que la nube privada acceda o interaccione con la pública, para lo que requiere una buena conexión de red y que exista compatibilidad.

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